Hamnet, el poder de la vida y de la muerte

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Es una de las películas que hicieron que 2026 comenzara con buen pie: especialmente apreciada por la crítica y el público por su fuerza y profundidad, Hamnet no puede dejar indiferente a nadie, pues se adentra en los lugares más ocultos y oscuros del ser.

De Martina Tessarin
Mentor Monica Malfatti

Es una de las películas que hicieron que 2026 comenzara con buen pie: especialmente apreciada por la crítica y el público por su fuerza y profundidad, Hamnet no puede dejar indiferente a nadie, pues se adentra en los lugares más ocultos y oscuros del ser. 

Desde el 5 de febrero de 2026, fecha de su estreno en los cines italianos, la película Hamnet – en el nombre del hijo no ha dejado de emocionar a quienes se han sentado en una sala para verla. 

Ganadora del premio Oscar a la mejor actriz por la magistral interpretación de Jessie Buckley, la película de Chloé Zhao, ampliamente elogiada por su magnificencia, no es solo la historia de la familia de Shakespeare, ni tampoco el relato del origen de una de las tragedias más famosas de la historia, Hamlet. es una experiencia que toca las fibras más profundas del alma humana, que desciende hasta los abismos primordiales de nuestra esencia. 

Agnes, la bruja de los bosques

El punto de partida para comprender por qué el clímax de la tensión dramática de Hamnet resulta tan conmovedor en este largometraje es el hecho de que la protagonista Agnes, futura esposa de William Shakespeare, desde el comienzo demuestra mantener una relación visceral  con la tierra, y especialmente con el bosque que rodea el pueblito donde ella y su marido viven antes de mudarse a Stratford. 

Se rumorea que Agnes es hija de una bruja de los bosques, aunque en realidad nació en una familia de mujeres que podríamos definir “curanderas”: sanadoras que, mediante fórmulas ancestrales y el poder taumatúrgico de las plantas, mantienen una profunda conexión con el mundo natural.

Su esencia salvaje, el vínculo que une su alma con los abismos de la tierra, hace de Agnes una mujer de emociones intensas, no ocultas ni reprimidas en su interior, sino vivas y palpitantes. 

El ejemplo más extraordinario es el nacimiento de su primera hija, que tiene lugar en el bosque porque ella sintió la llamada de la Naturaleza; más aún, ella misma se convierte en parte del bosque, y respira junto a los árboles. Esta forma de representación hace que, cuando Agnes se encuentre frente a la vida y posteriormente frente a la muerte, dos dimensiones tan diferentes y sin embargo tan sutilmente cercanas, ambas sean vividas de la manera más poderosa posible, sin represiones internas, sin racionalizaciones. La vida y la muerte en sus formas más poderosas y aterradoras, que lleva a gritar, a deformarse, a consumirse. 

William, la ausencia imperdonable

Esto no ocurre con Shakespeare, hijo de un guantero y maestro de latin, sometido al dominio de una familia severa y de un padre violento. Del famoso dramaturgo que todos conocen, vemos muy poco. Lo que importa, en cambio, es que William es, antes todo, un padre que, debido a su trabajo en Londres, no puede estar presente en el momento de la muerte del hijo Hamnet, y esto se convertirá en un vacío imposible de llenar, en una ausencia imperdonable. 

Al menos hasta cierto punto. Porque aquello que al comienzo parecía perdido para siempre, encuentra una forma de redimirse a través de la creación artística y del teatro, lugar catártico por excelencia. Será en el teatro, en la tragedia de Hamlet, donde el padre tendrá una segunda oportunidad: hablar de la muerte para enfrentarse a ella, hacer que Hamnet luche una última vez y por fin dejarlo marchar, dejarlo morir. Pero esta vez en su presencia, suya y de la madre, quien encontrará la manera de perdonarlo y de abandonar el rencor. 

El engaño del intercambio 

Uno de los elementos esenciales que reaparecen en distintos momentos a lo largo de toda la trama es el tema del intercambio: los dos gemelos profundamente unidos ya en la vida y en la muerte desde el momento de su nacimiento (pues Judith parecía muerta en los primeros instantes de vita), cuando son mayores se intercambian la ropa como un juego, convencidos de estar engañando a los adultos que los rodean. 

Esta fuerte conexión entre los dos gemelos será fundamental la noche en que la Muerte viene a buscar a Judith, que ha contraído la peste. Hamnet decide volver a poner en práctica su juego, acostándose en la cama en lugar de su hermana, y engañando así la Muerte: será él quien sacrifique su vida por ella. 

Pero los intercambios continúan, porque al final de la película, durante la representación de Hamlet, William se pone directamente en la piel de Hamlet, el viejo rey que ha sido asesinado y que reaparece en forma de espectro para pedirle venganza a su hijo. El padre se intercambia con el hijo en la muerte, porque solo de esta manera podrá encontrar su alma viva de nuevo, para poder despedirse finalmente de ella. 

El tránsito de la vida a la muerte en “Hamnet

El último gran elemento, aquel que une en un único hilo el dolor de Agnes y el de William, es el arco oscuro que se abre en la escenografía del bosque dentro del teatro. Esa abertura oscura corresponde directamente al agujero en el bosque cerca de la casa de Agnes, que a lo largo de la película aparece encuadrado varias veces: es el lugar del tránsito, el umbral entre la vida y la muerte. Es el lugar desde donde vemos llegar a Agnes, donde muere el halcón, donde nace su primera hija. 

Es el mismo lugar en el que Hamnet se encuentra justo antes de deslizarse hacia la muerte propiamente dicha, una antesala previa a las sombras de lo desconocido, antes de aquel “país inexplorado de cuyas fronteras ningún viajero regresa”, por citar al propio Shakespeare. Allí reside la conexión entre Agnes y William, tan diferentes en su esencia, y sin embargo unidos por las mismas poderosas emociones, por la misma naturaleza humana. Y es al ritmo de las notas de la extraordinaria On the nature of daylight, del compositor Max Richter, como la tensión se deshace en llanto y todo el público participa del dolor, dejándolo ir junto a Hamnet, que cruza el umbral oscuro por última vez. 

Para seguir con el tema

De peliculas y libros hablamos en numerosos artículos de la sección Cultura de nuestro sitio web. 

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