“¿Sabes qué es el ambiente? ¡Es una niña, es un niño!”

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En la Cúpula dos Povos se abre un espacio inédito para la participación de niñas, niños y adolescentes en el debate climático.

Por Karen Samyra

Involucrar a niñas, niños y adolescentes en el debate sobre el clima: esa es la propuesta de la Cúpula das Infâncias. Con la participación de alrededor de 600 niñas, niños y adolescentes de 0 a 17 años, las actividades van desde talleres artísticos y culturales hasta la elaboración de la Carta de las Infancias, que fue entregada al embajador André Corrêa do Lago, presidente de la COP30, como uno de los documentos oficiales de la Cúpula dos Povos.

Esta es la primera edición de la Cúpula das Infâncias.
“Belém está marcando un precedente; por primera vez la Cúpula dos Povos piensa y diseña un espacio para las niñas y los niños”, recuerda la profesora Tatiana Maia, de la Secretaría Municipal de Educación de Belém y coordinadora del Foro de la Educación Infantil de Pará.

“No se trata de un lugar donde dejar a las niñas y los niños mientras las personas adultas participan, sino de lograr que se reconozcan como sujetos, como protagonistas, como personas que también son afectadas por las injusticias climáticas”, explica la profesora Adelice Braga, de la Universidad Federal de Pará (UFPA).

Durante la COP27 en Egipto, UNICEF lanzó una alerta: niñas, niños y adolescentes son quienes más sufren las consecuencias del cambio climático y deben ser puestos en el centro de las prioridades.
En Brasil, 40 millones de niños, niñas y jóvenes —el 60% del total— están expuestos a más de un riesgo climático o ambiental, y el cambio climático compromete el cumplimiento de sus derechos fundamentales.
Desde esta perspectiva, niñas, niños y adolescentes deben estar activos y presentes en los debates, con sus particularidades y sus visiones del mundo, que sin duda enriquecen y contribuyen a las discusiones climáticas y sociales.

Si miramos hacia la Amazonia, emerge una región de enorme y compleja diversidad, pero marcada por una historia de profundas desigualdades, que inevitablemente se reflejan en las voces y sentimientos de niñas y niños.
Recuerdan el sabor delicioso del açaí, conocen los tipos y nombres de los peces del Pará, pero también ven la gran cantidad de basura en las calles y las injusticias climáticas que los rodean, como comentó la profesora Eliana Pojo, del campus UFPA en Abaetetuba.

Dejar de pensar en la infancia como “el futuro” es uno de los pasos necesarios para integrarlos y valorar sus saberes. Están aquí ahora, en el presente —como demuestra la Cúpula das Infâncias—, y sufren, tanto como los adultos, los impactos y las injusticias climáticas.

¡Las niñas y los niños son ambiente!

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