Por Vânia Corrêa
Fotos: Jerê Santos/MAM | Alex Ferro/COP30 | Tânia Rêgo/Agência Brasil
El evento paralelo a la COP30 reunió a unas 25 mil personas provenientes de más de 65 países, del 12 al 16 de noviembre, en la Universidad Federal de Pará, para debatir la crisis climática desde una perspectiva popular, movilizando a activistas, movimientos sociales y pueblos originarios y tradicionales. Durante la audiencia pública celebrada el pasado domingo (16 de noviembre), se entregó al presidente de la COP30, André Corrêa do Lago, una carta con la agenda política de la Cúpula dos Povos, firmada por más de mil organizaciones.
Corrêa do Lago destacó y celebró la histórica participación popular en las COP.
“Estoy muy emocionado de estar aquí con ustedes, porque Brasil está organizando una COP única, y gran parte de lo que la hace única es precisamente la sociedad civil tan activa en esta COP”, afirmó.
“Y es con este sentido de responsabilidad que llegamos aquí para recibir la carta construida por los más grandes guardianes y guardianas de la vida: en los territorios, en las periferias de las grandes ciudades, en los quilombos, en todos los lugares de este Brasil profundo, de esta América Latina profunda que llega aquí a Belém do Pará”, añadió el embajador.

También participaron en la ceremonia Sônia Guajajara, ministra de los Pueblos Indígenas; Marina Silva, ministra del Medio Ambiente y Cambio Climático; Guilherme Boulos, ministro de la Secretaría General de la Presidencia; Ana Toni, CEO de la COP30; y Eutália Barbosa, representante del Ministerio de las Mujeres. También estuvieron presentes representantes de movimientos sociales como Joseph Antoine (Amigos de la Tierra Internacional), Denise Chaves (Iniciativa Mujeres Andino-Amazónicas), Sérgio da Silva Santos (COIAB), Melanie Lazon Eketiúdo Combo (La Vía Campesina), Vera Paoloni (CUT) y Antônio Crioulo (CONAQ).
En la apertura de la audiencia, el cacique Raoni, histórica autoridad indígena, llamó a la multitud a seguir luchando por la defensa de la vida y a exigir acción de los gobiernos:
“Debemos dialogar con las autoridades, con los jefes de Estado, para que quienes quieren deforestar, extraer oro, explotar la tierra, se detengan”, declaró.
Raoni también recordó que celebrar la vida es la fuerza que ayuda a los movimientos a seguir resistiendo: “La fe y la alegría combaten la muerte y la tristeza”.
Durante el acto se anunció la construcción del Movimiento Internacional de las Personas Afectadas por Represas, crímenes socioambientales y la crisis climática, como un importante resultado de la Cúpula.



Reivindicaciones populares para enfrentar la crisis climática
La declaración final de la Cúpula dos Povos denuncia las falsas soluciones de mercado, calificándolas de “neocolonialismo verde”, y señala al capitalismo como la causa central de la crisis climática. También subraya el racismo ambiental, que hace que los territorios empobrecidos sufran más las consecuencias del cambio climático. Además, denuncia a las empresas transnacionales, en complicidad con los gobiernos del Norte Global, como los principales causantes y beneficiarios de las múltiples crisis que enfrentamos.
El documento critica y rechaza el Fondo Bosques Tropicales para Siempre (TFFF) —propuesta impulsada por Brasil que prevé un sistema de remuneración para países que conserven sus bosques tropicales—, señalando que divide opiniones entre gobiernos y ambientalistas respecto a su eficacia y gobernanza.
“Todos los proyectos financieros deben estar sujetos a criterios de transparencia, acceso democrático, participación y beneficios reales para las poblaciones afectadas”, destaca la carta.
La carta presenta quince propuestas elaboradas por los movimientos populares, entre ellas:
- el fin de la explotación de combustibles fósiles, especialmente en la Amazonía y en otras regiones sensibles del planeta;
- la participación y el protagonismo de los pueblos en la construcción de soluciones climáticas;
- la demarcación y protección de tierras indígenas y territorios tradicionales;
- la reforma agraria popular;
- la reparación por pérdidas y daños causados por represas, minería, combustibles fósiles y desastres climáticos;
- una transición justa, soberana y popular.
La voz de la infancia
Durante la ceremonia también se entregó un documento elaborado colectivamente por unos 600 niños, niñas y adolescentes de 0 a 17 años, procedentes de diversos territorios —islas, periferias urbanas, quilombos, tierras indígenas, comunidades ribereñas y centros urbanos de la Amazonía y otras regiones de Brasil— que participaron en la Cúpula das Infâncias, compartiendo experiencias sobre cómo el cambio climático afecta directamente sus vidas.
“Cuiden nuestro planeta ahora. Queremos seguir viviendo”, exige la carta de los niños.
El documento expresa la urgencia de ser escuchados y de ver acogidas sus demandas por un presente y un futuro seguros.
“Los adultos deben hacer su parte, porque nosotros estamos haciendo la nuestra. Y deben escucharnos — porque muchas veces nos dicen que callemos cuando intentamos hablar.”
