Por Ruanne Josefa
Durante la programación de la COP30, el Banco da Amazônia promovió el 11 de noviembre el panel “Assobio – Los desafíos de la bioeconomía en la Amazonia” en la Green Zone.
El evento reunió a mujeres emprendedoras y especialistas para debatir caminos de desarrollo sostenible en la región. Con un enfoque en la bioeconomía como motor de transformación social y ambiental, el encuentro destacó la importancia de preservar el bosque y de fortalecer el protagonismo femenino en las cadenas productivas amazónicas.
Entre las participantes estaba Vivian Chun, fundadora de MOMA Cosméticos Naturais y directora de relaciones de la Asociación de Empresas de la Bioeconomía de la Amazonia (Assobio). En su intervención, presentó el trabajo de la asociación en la promoción del comercio ético y en la valorización del trabajo de las recolectoras de nueces de babasú en Maranhão y el Xingú.
Según Vivian, Assobio apuesta por la trazabilidad y por prácticas sostenibles para garantizar que los productos derivados del bosque lleguen al mercado de forma justa y consciente.
La emprendedora también subrayó la importancia de la innovación y la tecnología en la cadena productiva del babasú. Con la mecanización de parte del proceso de trabajo, el labor de las mujeres se ha vuelto más segura y eficiente, aumentando además las posibilidades de uso integral del fruto —desde la fibra hasta el aceite—.
Este enfoque ha permitido transformar un solo ingrediente en múltiples productos, estimulando la generación de ingresos locales y fortaleciendo la economía verde.
Otro punto destacado del panel fue el papel estratégico de las mujeres en la construcción de un modelo económico sostenible.
Al garantizar autonomía e ingresos a las trabajadoras amazónicas, iniciativas como la de Assobio contribuyen a que los recursos permanezcan en las comunidades, promoviendo mejoras sociales y fortaleciendo la gestión familiar.
El debate concluyó con un llamado a ampliar las políticas públicas y las inversiones destinadas a estimular la bioeconomía en la Amazonia.
Las experiencias presentadas demostraron que unir tradición e innovación puede ser el camino hacia un desarrollo inclusivo y ambientalmente responsable, consolidando a Brasil como referente global en sostenibilidad y justicia climática.
