Por Novella Benedetti
El “Prominent Woman in International Law” (Premio Mujer Destacada en el Derecho
Internacional) es un reconocimiento de gran prestigio en el ámbito del derecho internacional y
los derechos humanos, otorgado por la Sociedad Americana de Derecho Internacional. Creado
en 1993, ha visibilizado a profesionales que, muchas veces, han desarrollado su labor en
contextos especialmente desafiantes. En 2022, por ejemplo, fue concedido a Fatou Bensouda,
exfiscal de la Corte Penal Internacional, y en 2021 a Gabrielle Kirk McDonald, jueza de los
tribunales para la ex Yugoslavia. Este viernes 18 de abril se celebrará la edición 2025 del
premio, que será entregado a la abogada Viviana Krsticevic, directora ejecutiva del Centro por
la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL).
¿Qué significa para usted recibir este premio?
Es un honor y una alegría, porque representa no solo un reconocimiento a mi trayectoria
profesional, sino también al trabajo que hemos realizado junto a muchas personas para lograr
que el derecho internacional de los derechos humanos sea un espacio de protección más
generoso y más eficaz.
¿Qué casos han marcado su mirada sobre los derechos humanos en las Américas?
Los casos que más me han influido fueron aquellos con los que inicié mi carrera, vinculados a
crímenes de lesa humanidad y desapariciones forzadas. Por ejemplo, los casos sobre amnistías
en Perú fueron una verdadera escuela para entender el poder transformador y movilizador del
derecho internacional en la búsqueda de verdad y justicia frente a graves violaciones de
derechos humanos. El impacto de esos casos —junto a otros conectados con procesos sociales
en Argentina, Bolivia, Guatemala, Colombia, Chile, Brasil y muchos otros países— permitió que
la búsqueda de la verdad por parte de las familias de víctimas de desaparición forzada se
consolidara como un verdadero derecho. De esos casos aprendí sobre el amor, la perseverancia
y la dignidad que impulsan a las familias a seguir adelante, incluso cuando todo parece perdido.
¿Cómo evalúa la situación actual de los derechos humanos en las Américas?
Estamos atravesando una etapa crítica. Me preocupa la persistente violencia física, jurídica y
digital contra personas defensoras de derechos, así como la tendencia creciente en varios
países de cerrar espacios de participación cívica y restringir la libertad de asociación. Las
mujeres y las juventudes han estado al frente de muchas luchas, y han enfrentado formas
específicas de represión. Ejemplos de esto son mis colegas Berta Cáceres y Digna Ochoa,
asesinadas por su labor; las amenazas contra personas como la periodista Jineth Bedoya, el
niño Francisco Vera, la activista Vilma Núñez y el CENIDH.
¿Cuáles considera que son los principales desafíos?
La democracia en nuestro continente está siendo puesta a prueba, con retrocesos significativos
que han dado paso a regímenes autoritarios o a prácticas autoritarias persistentes en varios
países. Sin embargo, también hay un compromiso firme de muchos sectores sociales,
empresariales e institucionales para que las Américas sigan siendo un bastión de la democracia.
Además, la emergencia climática está afectando los derechos individuales y colectivos de
millones de personas en la región, y representa uno de los grandes temas de nuestro tiempo.
Este premio reconoce y estimula la participación de las mujeres en el derecho internacional.
¿Cómo ha evolucionado ese espacio?
Ha habido avances, con más liderazgos visibles en espacios de decisión y una agenda relevante
en términos de derechos. Incluso en el pasado, las mujeres han estado presentes en muchos
espacios del derecho internacional, particularmente en el sistema interamericano. Han sido
protagonistas de luchas, impulsoras de convenciones, de desarrollos jurídicos e institucionales.
También han sido víctimas, abogadas, asesoras legales, directoras jurídicas, y más.
¿Cuales son los obstáculos presentes para la participación de las mujeres en espacios
internacionales?
Persisten barreras estructurales tanto para el pleno goce de los derechos como para acceder a
espacios de representación. Con la campaña Gqual, hemos promovido medidas muy concretas
para garantizar una representación más inclusiva y equitativa, perfeccionar los sistemas de
selección y voto, y mejorar las condiciones para ejercer los mandatos. En la última década se
han logrado avances sustantivos; esperamos que uno de los próximos pasos significativos sea
tener una Secretaria General de las Naciones Unidas.
El derecho internacional está en constante evolución. ¿Ha habido algún cambio reciente que
considere relevante?
Uno de los avances más notables en términos de mujeres y participación en espacios de
decisión ha sido la adopción de la Recomendación General 40 (GR40) por parte del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW). Este documento representa un
cambio de paradigma al establecer la paridad de género 50:50 como estándar de igualdad en
los espacios colectivos, aplicable a todos los niveles de toma de decisiones, incluyendo los
internacionales. Sus implicaciones son profundas. Entre los desafíos más apasionantes, también
destacaría la evolución del derecho internacional y de los derechos humanos en relación con el
cambio climático. Las consecuencias jurídicas y las posibles respuestas a esta emergencia nos
exigen repensar aspectos fundamentales, como el ámbito de la responsabilidad internacional y
las normas de atribución de dicha responsabilidad. Es un ejercicio profundamente creativo y
necesariamente interdisciplinario, con dimensiones tanto locales como globales.
Entonces, estamos en un momento clave para los derechos humanos.
Hoy, la magnitud de los desafíos que enfrentamos exige construir redes y alianzas que vayan
más allá de sectores específicos. Se necesita una mirada más profunda sobre las problemáticas
actuales y su impacto. La lucha por la igualdad, por un mundo en paz, justo y sostenible, es una
lucha por el mundo en el que queremos vivir.
