COP29: ciudades como víctimas, pioneras y escenarios de la acción climática

Por Giulia Sironi
Traducción Monise Berno
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Las áreas urbanas desempeñan un papel fundamental en la respuesta a los desafíos climáticos y sociales. Dado que un escenario en el que la mayoría de la población se traslade —o regrese— a las zonas rurales es hoy en día poco realista, las ciudades están inevitablemente en el centro de la transición necesaria hacia un enfoque sostenible de 360°.

Las áreas urbanas desempeñan un papel fundamental en la respuesta a los desafíos climáticos y sociales. Dado que un escenario en el que la mayoría de la población se traslade —o regrese— a las zonas rurales es ahora poco realista, las ciudades están inevitablemente en el centro de la transición necesaria hacia un enfoque sostenible de 360°. Este tema está sobre la mesa en la COP29, con un enfoque en la transformación de las ciudades en centros de desarrollo sostenible, gracias a soluciones como la planificación urbana, infraestructuras de bajas emisiones, electrificación, transición hacia “emisiones cero” y almacenamiento de carbono a través de infraestructuras verdes y azules.

¿Es posible el acceso directo al fondo NCQG?

Durante la primera semana de negociaciones, un documento mencionó la posibilidad de que las ciudades accedan directamente a los recursos del Nuevo Objetivo Colectivo Cuantificado (NCQG) sobre financiación climática. Sin embargo, no está claro qué pasó con esta propuesta.

“Fuego y agua”

Las previsiones actuales son alarmantes: el recién publicado Adaptation Gap Report 2024 señala un aumento en los fenómenos meteorológicos relacionados con el agua. Aunque el 87% de los estados cuentan con algún tipo de plan de adaptación, al menos la mitad de ellos son insuficientes. En particular, hay estados donde falta una planificación adecuada para la resiliencia, lo que dificulta alcanzar y proteger a las poblaciones más vulnerables.

Durante un evento paralelo en el pabellón italiano de la COP29, el debate sobre la planificación urbana y la adaptación climática puso de relieve una dura realidad: el 80% de los desastres naturales están estrechamente ligados al cambio climático, y tres de cada cinco personas en el mundo están en riesgo debido a estos eventos. En palabras del presidente de la EFG, David Govoni, las previsiones meteorológicas deben evolucionar e incorporar un “nuevo modelo climático” que contemple la creciente frecuencia de eventos climáticos extremos. Además, la planificación urbana debe avanzar al ritmo de infraestructuras públicas resilientes al cambio climático y al diseño urbano que responda de manera eficaz a inundaciones, tormentas y otros fenómenos extremos.

Modernización, soluciones basadas en la naturaleza y tejidos urbanos regenerativos

En respuesta a la creciente amenaza de fenómenos meteorológicos extremos, existe una necesidad urgente de modernizar los espacios urbanos preexistentes mediante la implementación de soluciones basadas en la naturaleza. Estas incluyen la integración de techos verdes, bosques urbanos y humedales en las ciudades para absorber el agua de lluvia, reducir el calor y mejorar la calidad del aire. Además, la idea de “infraestructuras azules”, como la creación de cauces urbanos y la restauración de cuerpos de agua naturales, está ganando terreno como una forma eficaz de gestionar los crecientes niveles de agua derivados de las condiciones climáticas y aumentar la biodiversidad.

También está en auge el concepto de “tejidos urbanos regenerativos”, que se vincula con el uso de herramientas computacionales y algoritmos generativos para diseñar y organizar espacios urbanos. Este enfoque a menudo involucra el uso de software avanzado y técnicas de modelado capaces de simular y generar diversos escenarios de desarrollo urbano basados en parámetros específicos.

Coordinación y comunidad de buenas prácticas

Las ciudades están demandando cada vez más una mejor coordinación entre las políticas locales y nacionales, destacando la necesidad de una mayor capacidad de desarrollo local y la creación de redes que fomenten el intercambio de buenas prácticas. Estas “comunidades de mejores prácticas” suelen ser más efectivas que los consultores tradicionales del Norte Global, proporcionando soluciones localizadas y adaptadas al contexto.

A medida que el mundo enfrenta un futuro incierto, las zonas urbanas deben convertirse en la vanguardia de la resiliencia para garantizar que la mayoría de la población se mantenga a salvo frente a los eventos catastróficos derivados del aumento de las temperaturas.

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