COP29: Luces y sombras del gigante China

Por Giulia Sironi
Traducción Monise Berno
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China se presenta en la COP29 con una posición ambivalente: por un lado, es la principal responsable de las emisiones globales de CO2; por otro, muestra avances significativos en la reducción de emisiones gracias al aumento de las energías renovables y a la disminución del uso del carbón, consolidándose como un modelo de transición energética.

China llegó a las negociaciones de la COP29 con un papel ambivalente. Por un lado, el país es el mayor responsable de las emisiones de CO2, representando el 33 % de las emisiones globales en 2021, un valor que supera la suma de los cuatro principales emisores siguientes: Estados Unidos (12,5 %), Unión Europea (7,3 %), India (7 %) y Rusia (5 %). Por otro lado, China es la única gran economía que registró una reducción de emisiones en el segundo trimestre de 2023, con emisiones estables en el tercer trimestre, convirtiéndose en un modelo para otros estados. Este resultado se debe en gran medida al aumento de la capacidad de energía renovable, que está reemplazando progresivamente al carbón en la generación de energía.

Crecimiento de las energías renovables y objetivos de descarbonización

En los últimos años, China ha demostrado un compromiso significativo con la transición hacia las energías renovables. En 2023, el país instaló más capacidad de energía solar que todo el mundo en 2022 y aumentó su capacidad eólica en un 66 % en comparación con el año anterior. En el ámbito nuclear, en los últimos cinco años ha añadido 11 GW, más que cualquier otro país. Hoy en día, China es el principal productor mundial de electricidad limpia, con más de 2,6 millones de GWh generados en 2022, casi el triple de la producción de Estados Unidos.

En noviembre de 2023, poco después de las elecciones en EE.UU., China publicó su Informe Anual sobre Políticas y Acciones en Materia de Cambio Climático 2024, reiterando su objetivo de alcanzar el pico de emisiones para 2030 y la neutralidad de carbono para 2060. Cabe destacar, sin embargo, que la Agencia Internacional de Energía (AIE) ha previsto que el pico se alcanzará ya en 2025.

Relaciones con EE. UU. y dinámicas geopolíticas

Hace un año, la Declaración de Sunnylands subrayaba el deseo de cooperación climática entre China y Estados Unidos; sin embargo, la reelección de Trump podría representar un retroceso. Trump ha declarado en diversas ocasiones su intención de retirarse del Acuerdo de París y reducir el involucramiento en la CMNUCC, lo que genera incertidumbre sobre el futuro de las relaciones bilaterales en materia climática. A pesar de esto, aún existe la posibilidad de cooperación a nivel subnacional, como la que se da entre California y algunas provincias chinas.

Otra ambivalencia respecto al financiamiento climático

Durante la COP29, uno de los temas más controvertidos fue la negativa de China a revisar su estatus de “país en desarrollo”. Este estatus le permite desempeñar un papel particular en las negociaciones internacionales y en otros foros multilaterales, como la OMC y el Banco Mundial. Sin embargo, muchos países europeos y estados insulares están presionando a China para que aumente su contribución al financiamiento climático, un tema central en la conferencia actual.

China, por su parte, ya ha comenzado a realizar avances en esta dirección. Durante la primera semana de la cumbre, en la reunión de líderes de la COP29, el viceprimer ministro Ding Xuexiang presentó por primera vez una evaluación cuantitativa de la contribución financiera de China. Desde 2016, China ha movilizado 177 mil millones de RMB (aproximadamente 24,5 mil millones de dólares) para ayudar a los países en desarrollo a combatir el cambio climático. Esto la posiciona entre los mayores contribuyentes al financiamiento climático, ocupando el sexto lugar según el World Resources Institute, detrás de Japón, Alemania, Francia, Estados Unidos y el Reino Unido.

Impacto de las políticas europeas y escenarios futuros

La reciente decisión de la Unión Europea de imponer aranceles adicionales de hasta el 35,3 % sobre los vehículos eléctricos chinos ha complicado aún más el panorama, añadiendo un nuevo nivel de tensión a las ya delicadas relaciones internacionales. La conexión entre sostenibilidad y comercio se vuelve cada vez más evidente, con dinámicas climáticas que se entrelazan con cuestiones geopolíticas. Nos encontramos a mitad de camino de la cumbre global, donde las ambiciones ecológicas se enfrentan a los juegos de poder globales.

La capacidad de China para cumplir sus compromisos de descarbonización y colaborar con otras potencias será decisiva para el futuro de los acuerdos climáticos internacionales.

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