COP28: ¿Qué vínculos existen entre la (des)igualdad de género y la crisis climática?

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La crisis climática afecta a la vida, la salud y los derechos de las personas en todo el mundo, pero las mujeres se encuentran entre los grupos sociales que más sufren la injusticia climática.

El cambio climático tiene un fuerte impacto en la vida, la salud y los derechos de millones de personas en todo el mundo. El clima y los ecosistemas de la Tierra están cambiando debido a las emisiones y alteraciones antropogénicas, lo que provoca tanto un aumento de las temperaturas como fenómenos meteorológicos extremos. Sin embargo, el impacto de la crisis climática no es democrático y afecta a más naciones y poblaciones que viven en el Sur del mundo. Pero, ¿cómo encajan en la COP28 cuestiones como la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer? No hay respuestas sencillas a preguntas complejas, pero podemos empezar por tomar conciencia del diferente nivel de impacto que el cambio climático tiene en las personas según el país en el que vivan, su estatus socioeconómico y su género (la palabra género abarca un espectro más complejo de identidades, pero en este artículo nos centraremos en las desigualdades entre hombres y mujeres, consideradas con respecto a sus roles, en algunas sociedades).

En muchos países del Sur del mundo, las mujeres no sólo se dedican al cuidado de los niños y las tareas domésticas, sino también a la agricultura y la ganadería para la producción de recursos alimentarios, así como a la búsqueda y gestión de los recursos hídricos. Uno de los muchos ejemplos es el caso del lago Chad, ahora casi seco, que obliga a las mujeres a caminar distancias cada vez más largas para llegar a las fuentes de agua, lo que las expone a mayores riesgos para la salud y a jornadas de trabajo cada vez más largas. Además, en los países donde aún no se reconocen adecuadamente los derechos de las mujeres, se les niega el derecho a la educación y a la propiedad, negándoles de hecho cualquier posibilidad de autonomía y empoderamiento. Según el estudio “Gendered impacts of climate change: Evidence from Asia“, en las zonas rurales más afectadas por el cambio climático aumentan los matrimonios infantiles, las tasas de maternidad adolescente, la violencia de género y el menor acceso a los recursos hídricos.

Por tanto, la crisis climática está agravando las desigualdades entre mujeres y hombres en términos sociales, económicos, de derechos y de oportunidades. Pero ¿por qué? Las cifras hablan por sí solas: A pesar de estar en la vanguardia de la lucha contra el cambio climático, las mujeres que participan en las políticas climáticas, tanto a nivel europeo como de la COP, siguen siendo pocas y, por tanto, menos representadas en los procesos de toma de decisiones. La consecuencia directa es que siguen faltando soluciones que tengan en cuenta las necesidades y preocupaciones de las mujeres de todo el mundo. Por lo tanto, para elaborar documentos internacionales que garanticen el compromiso de los países participantes en la Conferencia de las Partes (COP) con la mitigación del cambio climático y la protección de las personas y el medio ambiente, es esencial contar con la participación de todos. Por ello, ONU Mujeres se asegurará de que en la COP28 los derechos, necesidades, habilidades y conocimientos de las mujeres se incluyan adecuadamente en los debates y se incorporen a las políticas gubernamentales.

La expectación ante la celebración del “Día de la Igualdad de Género” el 4 de diciembre es cada vez mayor, al igual que la conciencia de que ya no podemos permitirnos dejar los derechos humanos al margen de los tratados si queremos garantizar la justicia climática y social.

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