Los líderes del mundo salen de Egipto, la Agenda de Adaptación de Sharm-El-Sheikh está establecida

El trasfondo es claro y es compartido o al menos es lo que parece: ¡No hay más tiempo para la inacción, hay que cumplir!  

Por: Emiliano Campisi 

Traducción: Alejandra Tellez y Wendy Toro

Los primeros días de la COP27 han llegado a su fin. Líderes, Jefes de Estado, Ministros y activistas han pronunciado sus discursos y declaraciones durante la Cumbre de Implementación del Clima de Sharm El-Sheikh (SCIS). Escuchamos los discursos de los representantes de casi todos los Estados del mundo pidiendo que se mejoren las medidas, tanto de mitigación, como de adaptación.  

Sin embargo, cuando todos los líderes abandonan Egipto, cambia la música y comienza la parte más dura de la negociación, dejando el espacio al trabajo de los delegados, técnicos y enviados especiales, los cuales, desgraciadamente, no pueden basarse en promesas, sino que deben, como ya se ha dicho, negociar para lograr el cumplimiento de lo prometido en discursos pasados. 

Esta es la 27ª COP en treinta años, y durante este tiempo todo ha cambiado. Citando las palabras de la ONG ECO, se nos ha pasado el tiempo de hacer un “cambio incremental”, ahora necesitamos una transformación de toda la economía y la necesitábamos ayer. Así se desprende del reciente Informe sobre la Brecha de Emisiones, un reporte anual sobre la brecha de emisiones de Gases de Efecto Invernadero – GEI entre las proyecciones reales hasta 2030 y el objetivo de 1,5°C del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés).

Los datos hablan claro, estamos lejos de cumplir el objetivo. En comparación con los niveles de 2019, para 2030 las acciones internacionales actuales reducirán las emisiones globales sólo en un 3,6% en comparación con el 43% de reducción de GEI recomendado por el IPCC.

Parafraseando y utilizando las palabras del Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, esto significa que “Estamos en una autopista hacia el infierno climático con el pie todavía en el acelerador”. 

No es de extrañar, por tanto, que en los últimos años la atención a la adaptación haya aumentado de forma espectacular hasta el punto de que esta COP se centrará plenamente en este tema, ya que África es, y será, uno de los países más golpeados por los impactos extremos y devastadores del cambio climático, pero también es el que menos instrumentos tiene para hacerle frente. En este sentido, al término de la Cumbre de Líderes Mundiales, la Presidencia de la COP ha lanzado la “Agenda de Adaptación de Sharm-El-Sheikh”, el programa de esta COP que esboza 30 resultados de adaptación deseados para mejorar la resiliencia de más de 4.000 millones de personas que viven en las comunidades más vulnerables al clima para 2030. La dificultad consistirá en reunir los recursos necesarios para poner en práctica tal objetivo. 

Nadie está en desacuerdo sobre la importancia de la adaptación, sino sobre quién la pagará, cuándo y de qué manera. Los mecanismos financieros son a la vez el núcleo de la solución y del problema. En el pasado se ha hecho muy poco en este tema, y ahora los líderes del sur global piden mejoras inmediatas, pues de lo contrario todos los principios virtuosos sobre la “Transición Justa” y “No dejar a nadie atrás” serán sólo palabras vacías. 

No podemos dejar que tanto los más pobres como los menos responsables se enfrenten a las consecuencias de las acciones de los más ricos y responsables, a la inversa, nos veremos obligados a confirmar las palabras de la Primera Ministra de Barbados, Mia Mottley, cuando dice que “Este mundo todavía se parece demasiado a cuando formaba parte de un imperio imperialista”. 

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